Aprovechando la nueva imagen del blog y dado que éste estaba algo aletargado, en cuanto a publicaciones se refiere, dedico esta entrada a la estación que nos acompaña y que a mi me "sabe" a leña y café, lana y consomé, manteta y palomitas, cristales empañados y olla al fuego, brasas y castañas, flores blancas y chocolate en taza y...
...Y dejo este poema de Darío del que he robado el titulo.
En invernales horas, mirad a Carolina
medio apelotonada, descansa en el sillón
envuelta con su abrigo de cibelina
y no lejos del fuego que brilla en el salón
El fino angora blanco junto a ella se reclina
rozando con su hocico la falda de Aleçón
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón
Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño:
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño
como una rosa roja que fuera flor de lis
Abre los ojos; mírame con su mirar risueño
y en tanto cae la nieve del cielo de Paris.
...Y dejo este poema de Darío del que he robado el titulo.
En invernales horas, mirad a Carolina
medio apelotonada, descansa en el sillón
envuelta con su abrigo de cibelina
y no lejos del fuego que brilla en el salón
El fino angora blanco junto a ella se reclina
rozando con su hocico la falda de Aleçón
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón
Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño:
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño
como una rosa roja que fuera flor de lis
Abre los ojos; mírame con su mirar risueño
y en tanto cae la nieve del cielo de Paris.

No hay comentarios:
Publicar un comentario